NAGISA
1. NAGISA. EN LA RIBERA.
Cuando
Nagisa está de ruta, y despierta después de una noche durmiendo en su
hogar de 2 plazas aparcado en alguna ribera, lo primero que hace es
tomar esa pastilla que le recetaron para ayudar a su corazón. Se
despereza mirando por el ventanuco de su autocaravana para ver cómo el
sol se refleja en el agua de la laguna cercana. Hada, su perra, una
lobera gris enorme, también despierta y se dirige a la puerta de la
autocaravana, esperando que Nagisa le abra para salir a disfrutar del
jardín salvaje que las rodea.
Nagisa
vive de ruta en ruta, de ribera en ribera, hasta que vuelve a mi casa,
que también será la suya. Yo siempre la espero. Siempre espero que
vuelva, que aparque su autocaravana en mi patio, y que no se vuelva a
ir. Pero ésto nunca ha pasado. Siempre que vuelve se va. Lo hace desde
que abandonó su casa fija, su casa inmueble, en un lugar lejano del que
nunca habla como no sea para decirnos que no ha vuelto por allí, que no
ha vuelto por amor…
Continuará...